Sangre seca
Autor
Lorena Chirino
Género
Terror
Año
2023
"Su nuevo hogar era también un lugar silencioso, sobre todo por las largas noches en las que Cormac extrañaba los brazos de su madre".
La literatura independiente tiene muchísimo talento oculto. Autores y autoras que, muchas veces, escriben historias que tranquilamente podrían competir de igual a igual con las que encontramos en las grandes editoriales, pero que no siempre tienen la posibilidad de llegar a tantos lectores como merecen.
Y creo que, si Amazon funcionara en Argentina de la misma manera que en otros países, muchos de estos talentos tendrían un espacio mucho más grande para publicar sus libros con mayor continuidad y llegar a nuevos lectores.
¿Por qué digo esto?
Porque Lorena Chirino es de esas autoras que piden a gritos un lugar en tu biblioteca.
Es de esas escritoras que saben cómo contar una historia original, dinámica y, sobre todo, cinematográfica. Tiene gancho. Sabe cómo presentar una situación, plantar una pregunta y conseguir que uno quiera seguir leyendo para descubrir qué hay detrás. Y eso, en los tiempos que corren, es algo bastante difícil de encontrar.
En mi caso, Sangre Seca fue una de esas lecturas que empiezan despertando curiosidad y terminan atrapándote mucho más de lo que esperabas.
¿De qué va Sangre Seca?
Eva es una madre soltera que, después de la muerte de su madre —una mujer de la que llevaba años distanciada—, hereda la casa donde pasó su infancia.
Luego de separarse del padre de sus hijos, decide mudarse allí junto a ellos: Poppy, una adolescente, y sus dos hermanos gemelos de cinco años.
Hasta ahí, todo parece bastante normal: una familia que intenta comenzar de nuevo en una casa cargada de recuerdos.
Pero, como suele ocurrir en este tipo de historias, hay algo que no termina de cerrar.
Cuando llegan a la propiedad, descubren que el terreno es mucho más grande de lo que imaginaban. Y dentro de él encuentran algo que cambia por completo las reglas del juego: un antiguo laboratorio.
¿Qué es ese lugar? ¿Para qué se utilizaba? ¿Y qué ocurrió allí?
La novela comienza de una manera magistral, llevándonos varias décadas atrás para mostrarnos qué sucedió antes de que esta familia llegara a la vivienda. Y creo que ahí está uno de los grandes aciertos de Lorena: desde las primeras páginas consigue instalar una pregunta que permanece dando vueltas en nuestra cabeza.
Queremos saber qué pasó. Queremos conocer los secretos que se esconden detrás de esas edificaciones.
Y, sobre todo, queremos saber qué relación tienen con la familia que acaba de instalarse allí.
Sangre Seca es una historia de terror con un espíritu muy ochentoso. Y cuando digo esto no me refiero únicamente a la época o a determinados elementos de la trama. Hablo de esa sensación de estar frente a una historia que tranquilamente podría haber llegado a una pantalla grande en forma de película o, incluso, convertirse en una miniserie.
Tiene ese ritmo. Tiene personajes con conflictos propios. Tiene misterio. Tiene una amenaza que va creciendo. Y tiene, además, determinados elementos que parecen estar esperando a ser trasladados al lenguaje audiovisual.
A medida que avanza la historia vamos conociendo los conflictos de los protagonistas y entendiendo un poco más la dinámica familiar. Pero todo cambia cuando uno de los gemelos termina haciéndose con un extraño y tenebroso conejo.
A partir de ese momento, las cosas empiezan a descontrolarse. Aunque descontrolarse, es quedarme corto.
Lo que hasta ese momento podía parecer una mudanza complicada y una familia intentando reconstruirse después de una separación comienza a transformarse en algo mucho más oscuro.
El terror se va instalando progresivamente, sin necesidad de detenerse demasiado en explicaciones innecesarias.
Uno de los aspectos que más disfruté de la novela fue su estructura.
Los capítulos son cortos y esto hace que la lectura avance con muchísima facilidad. Es de esos libros en los que uno termina un capítulo y piensa: bueno, leo uno más.
Y después otro. Y otro.
Hasta que te das cuenta de que llevás un buen número de páginas recorridas.
También se nota la experiencia de la autora como guionista. Hay una manera muy visual de construir determinadas escenas y, sobre todo, de colocar cada elemento dentro de la historia.
Nada parece estar puesto porque sí.
Los personajes tienen sus propios conflictos, la historia avanza y, mientras tanto, ciertos detalles van quedando dando vueltas en nuestra cabeza.
Y esto es algo que valoro muchísimo en el terror: que la historia no dependa únicamente del susto o de la aparición de una criatura para funcionar. Que exista algo detrás.
En Sangre Seca hay una construcción progresiva del misterio que consigue mantener la atención incluso cuando no está ocurriendo algo abiertamente terrorífico.
Y después está el final.
Acá tengo que reconocer algo: cuando llevaba aproximadamente tres cuartos del libro, pensé que ya había descubierto hacia dónde iba todo. Incluso llegué a imaginar un desenlace bastante cliché.
Y, para mi sorpresa —una sorpresa enorme—, no fue así.
La historia pega una tremenda vuelta de tuerca y termina de una manera que, personalmente, me encantó.
Ese tipo de final siempre es bienvenido cuando funciona porque obliga a mirar hacia atrás y repensar algunas de las cosas que fuimos leyendo durante el recorrido.
¿La recomiendo? ¡Totalmente!
Sangre Seca es una novela que puede funcionar tanto para quienes ya son habituales lectores de terror como para aquellos que todavía no se animaron a meterse demasiado en el género.
Si te gustaron películas como La calle del terror, creo que esta novela puede ser una muy buena opción. No porque la historia sea similar —porque no lo es—, sino por la forma en que está construida: personajes jóvenes, ritmo ágil, misterio, terror y esa sensación de estar frente a una historia que podría funcionar perfectamente en una pantalla.
Pero hay otro elemento que quiero destacar.
La novela tiene un claro mensaje relacionado con el maltrato animal. Y lejos de sentirse como algo agregado a la fuerza, termina formando parte importante de lo que la historia quiere transmitir.
Para mí, eso le suma otro punto a favor.
Porque detrás del terror, del misterio y de esa estructura tan cinematográfica, también hay una reflexión que queda dando vueltas después de terminar el libro.
Por todo esto, no puedo más que felicitar a Lorena Chirino por haber construido una historia con un inicio excelente, un desarrollo que mantiene el interés en todo momento y un desenlace que consigue sorprender.
Sangre Seca es una de esas novelas independientes que sirven para recordar que muchas veces hay historias enormes escondidas en libros que no necesariamente encontramos en las mesas de las grandes librerías.
Y esta, particularmente, merece ser descubierta.
Si te gusta el terror, dale una oportunidad.
Y si todavía no te animaste a entrar en el género, también.
Quizás Sangre Seca sea una buena puerta de entrada.
@la_mala_onda

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